lunes, 22 de noviembre de 2010

1, 2 y 3

Tengo un problema. Sí, va a ser eso. Lo que no entiendo es por qué he tenido que llegar a este extremo para ser consciente de ello.
Estoy físicamente anestesiado y mentalmente bloqueado. No le encuentro una salida. He perdido totalmente la esperanza. No se si son los efectos de las drogas o que estoy loco. No vivo ni aquí ni ahora, vivo mañana y allí... porque aunque a veces desee estar muerto he asumido que esto y solo esto es lo que me va a tocar y entre el principio y el fin ¡a algo me tengo que dedicar!.
Quizá haya llegado la hora de asumir que ella ya no está. O, mejor dicho: que ni estuvo ni estará.
Me paso las horas muertas tumbado esperando que pasen las horas para que llegue la noche y volver a soñar con ella. Su hipotética presencia me hiere porque incluso dentro del sueño se que es falsa, pero me cura las heridas de mi vacío existencial.
Y al mediodía siguiente ... amanece ¡y vuelta a empezar!
Bebo un vaso de agua, enciendo un cigarrillo y me sirvo un café bien caliente. Lo cambio de taza para que se enfríe y para no perder las costumbres me meto a falta de una, tres. Pequeñas, pero tres. Subo la persiana con cuidado y veo que todo está perfectamente colocado. Exactamente igual que ayer, que antesdeayer, incluso que el mes pasado. Los edificios, los coches, el asfalto y el trocito de cielo que entre ellos puedo ver. "No está mal, Señor. Te lo has currado...pero ¿cuándo es la hora de comer?".
Viene uno, vienen dos, vienen tres. Como como una hiena y pongo la tele ¿habrá algo para ver? Pregunta retórica: lo mismo que ayer. Los mismos de siempre, con las estúpidas y falsas historias de siempre y yo, como siempre, me pongo de mal humor. Aún así me entretengo un rato creyendo que ella está a mi lado. Me aseo, leo un poco y mientras me meto otra dosis, veo que mis zapatos están abandonados y polvorientos. Ayer tampoco los usé.
Merienda, cena, recena y anochece.
"Gracias Señor por todo lo que me has dado hoy y te pido perdón por las cosas malas que he hecho"
Y a dormir, que mañana es día de escuela. ¿Me darás otra oportunidad?

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