sábado, 26 de junio de 2010

Digestiones pesadas

Es extremadamente fácil traspasar la línea entre el pensamiento y la obsesión, por eso hay que ser inteligente y lo suficientemente cauto para no cometer este error.
Cuando algo te atormenta hasta el punto de ser una idea recurrente que ocupa horas y horas de tu día, intenta soplar esa nube y huir del chaparrón.


Existe una gran diferencia entre meditar y rumiar. Rumiar es buscar donde no hay, es convertir una idea en un pensamiento insano. No rumies, pues. Saborea lo dulce y rechaza lo amargo, ten ilusión sin que ello suponga hacer castillos en el aire, protégete del dolor físico y psíquico. Cuida tu salud mental.

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