..."Y fueron felices y comieron perdices".
Perdices comieron, pero ¿fueron tan felices? Él cree que no, ella lo sabe pero se niega a reconocerlo. Porque el matrimonio es una cadena que ahora lleva candado y se vende con llave, pero antes era una cadena nada más.
Si te hubiesen educado de otra forma ¿tolerarías lo que hasta hoy has aguantado? Piénsalo.
Los dos lo sabeis. Es triste (en cierta medida) pero os necesitais enormemente el uno al otro. El amor murió, pero nacieron las responsabilidades y teníais que hacerlas frente ambos. Escapar no era la solución. La unión hace la fuerza, y eso es lo que poco a poco os mantuvo juntos.
Pero tener un plan en común no es suficiente. Volcados tú en el trabajo y tú en los hijos conseguisteis refugiaros del chaparrón. La jubilación llega y los hijos vuelan. Algún día se parará vuestro motor ¿en qué os apoyareis cuando ese momento llegue?
... Y ahora cae la tormenta... y más adelante, si Dios quiere, llegará la calma. Dejará de llover en los ojos de ella y él esperará a que se sequen los charcos. Nada cambiará. El amor no vendrá y el sexo será insatisfactorio (si lo hay). Pero al menos vuestros pasos no serán cojos. Volvereis a bailar el pasodoble que os presentó.
Perdices comieron, pero ¿fueron tan felices? Él cree que no, ella lo sabe pero se niega a reconocerlo. Porque el matrimonio es una cadena que ahora lleva candado y se vende con llave, pero antes era una cadena nada más.
Si te hubiesen educado de otra forma ¿tolerarías lo que hasta hoy has aguantado? Piénsalo.
Los dos lo sabeis. Es triste (en cierta medida) pero os necesitais enormemente el uno al otro. El amor murió, pero nacieron las responsabilidades y teníais que hacerlas frente ambos. Escapar no era la solución. La unión hace la fuerza, y eso es lo que poco a poco os mantuvo juntos.
Pero tener un plan en común no es suficiente. Volcados tú en el trabajo y tú en los hijos conseguisteis refugiaros del chaparrón. La jubilación llega y los hijos vuelan. Algún día se parará vuestro motor ¿en qué os apoyareis cuando ese momento llegue?
... Y ahora cae la tormenta... y más adelante, si Dios quiere, llegará la calma. Dejará de llover en los ojos de ella y él esperará a que se sequen los charcos. Nada cambiará. El amor no vendrá y el sexo será insatisfactorio (si lo hay). Pero al menos vuestros pasos no serán cojos. Volvereis a bailar el pasodoble que os presentó.


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