Hoy era un día muy especial. Había misa, juegos, chuches, coca-cola, "Tokito"... Era la fiesta del cole. Y lo sigue siendo. Lo he visto desde el autobús.
No se si he sentido pena, nostalgia o qué... lo que si que sé es que en el fondo siempre me sentí un poco esquirol. Siempre pensé que les había traicionado y, por ello, debía agachar la cabeza. Pero ¡no fue culpa mía! Otros decidieron por mi, aunque yo, a mis 12 años, ya me creía dueño de mi presente y guía de mi futuro.
A veces me planteo cómo hubiera sido mi vida si no hubiera cambiado mi rumbo en las puertas de mi adolescencia. Estar en un entorno conocido a lo mejor me hubiera hecho sentirme y ser más fuerte. Si eso hubiese sido así hoy no sería quien soy. Por primera vez en mi vida, estoy TOTALMENTE SEGURO de ello.
Pero ahora da igual. Entre ayer y hoy han pasado ya más de 10 años... para mi, toda una vida. Ha pasado muchas veces "el mes de mayo, mes de María". Es increible darse cuenta de lo mayor que te estás haciendo.
¡Qué curioso! Mi infancia y mi adolescencia, mis cimientos y mi suelo, solo están separados por una calle. Pero no quiero llorar aunque me apetezca. Es mejor pensar o soñar que voy a poder construir mi vida en un terreno firme, sobre unos cimientos estables y, algún día, tal y como me prometieron, conseguiré tocar el cielo.
Mª Auxiliadora de los cristianos, ruega por nosotros... y acompáñame SIEMPRE.

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