No hace mucho actualicé mi CV por aquello de tenerlo preparadito para hacer otro "buzoneo" (por lo que pueda acontecer). Porque el primer trabajo de todo el mundo siempre es de "buzoneador de curriculums" (eso o te enchufan o te pones a currar con tus viejos).
Venderte "a puerta fría" es muy duro (y lo digo por experiencia). De hecho ya no está de moda. Ahora con Internet te ahorras el mal trago y pierdes menos tiempo, pero siempre te queda la duda de saber si llegó a ser visto o no. O al menos a mí. Porque cuando tienes un papel en las manos generalmente le echas un vistazo antes de tirarlo a la papelera, pero cuando tienes en la bandeja de entrada un e-mail que no interesa, directamente va a la papelera. Hé ahí la sutil diferencia.
Volviendo al tema del "buzoneo", estoy pensando que no recuerdo dónde fue mi primera llamada de timbre para vender mis títulos universitarios, pero lo que nunca voy a olvidar es la sensación de pateticismo que tuve.
Yo, con la cara roja como un tomate y muy verde en cuanto a experiencia profesional me sentí tan insignificante como una hormiga y tan arrastrado como una culebrilla. Salí de allí cabizbajo como los burros y haciendo fufú como el gato. ¡Qué triste! Ahora me río por lo cómica que parece la situación, pero aquel día no me hacía ni gota de gracia...y para gotas las de sudor que me caían de las patillas (Era acojonante -no hay otro adjetivo más preciso-). Ya en la calle me abstraje y pensé en mi interior:
Venderte "a puerta fría" es muy duro (y lo digo por experiencia). De hecho ya no está de moda. Ahora con Internet te ahorras el mal trago y pierdes menos tiempo, pero siempre te queda la duda de saber si llegó a ser visto o no. O al menos a mí. Porque cuando tienes un papel en las manos generalmente le echas un vistazo antes de tirarlo a la papelera, pero cuando tienes en la bandeja de entrada un e-mail que no interesa, directamente va a la papelera. Hé ahí la sutil diferencia.
Volviendo al tema del "buzoneo", estoy pensando que no recuerdo dónde fue mi primera llamada de timbre para vender mis títulos universitarios, pero lo que nunca voy a olvidar es la sensación de pateticismo que tuve.
Yo, con la cara roja como un tomate y muy verde en cuanto a experiencia profesional me sentí tan insignificante como una hormiga y tan arrastrado como una culebrilla. Salí de allí cabizbajo como los burros y haciendo fufú como el gato. ¡Qué triste! Ahora me río por lo cómica que parece la situación, pero aquel día no me hacía ni gota de gracia...y para gotas las de sudor que me caían de las patillas (Era acojonante -no hay otro adjetivo más preciso-). Ya en la calle me abstraje y pensé en mi interior:
"Pero ¡¿QUIÉN VA A QUERER CONTRATAR A ALGUIEN ASÍ?!Yo desde luego no lo haría".
Pero todo llega y un día fui yo quien cogió el CV de otra persona. Y recordé mi experiencia al ver su mirada tímida y escuchar su frase de presentación. Me preguntó cuándo le daríamos una respuesta y le dije que en ese momento no necesitábamos a nadie, pero que en cualquier caso era la primera persona que nos traía su CV. Inmediatamente se le iluminó la mirada...Quizá no debí decírselo (se me escapó), pero pensé que en esos momentos necesitas una palabra amable que al menos te haga mantener la esperanza.
La candidata cerró la puerta y yo dejé el papel sobre una mesa sin apenas mirarlo. Nunca más se supo de él. ¿Fue un gesto de rechazo por mi parte? NO.¿Tal vez indiferencia? TAMPOCO. Era un viernes del mes de julio y me pilló de milagro cuando salía por la puerta. Sólo me dió por pensar: "Vaya horitas de llegar".
La candidata cerró la puerta y yo dejé el papel sobre una mesa sin apenas mirarlo. Nunca más se supo de él. ¿Fue un gesto de rechazo por mi parte? NO.¿Tal vez indiferencia? TAMPOCO. Era un viernes del mes de julio y me pilló de milagro cuando salía por la puerta. Sólo me dió por pensar: "Vaya horitas de llegar".

No hay comentarios:
Publicar un comentario