lunes, 23 de julio de 2012

Con sólo una sonrisa

Sólo buscaba su mirada con el rabillo del ojo, y cuando quise mirar de frente, él había desaparecido. Pensé: "qué tonta eres, si en el fondo no te interesa", pero a veces te hace sentir bien pensar que puedes ser tú quien ha estado dentro de su campo visual durante un tiempo, por breve que fuese.


Esperé sentada, con la mirada perdida, abatida, cansada, aislada y, en cierta medida, triste y patética y entonces apareció y me envió un guiño y una sonrisa, a lo cual respondí tímidamente con otra sonrisa y sacudiendo la mano cual princesa desde su trono. Fue, sin duda, lo mejor de todo el día. 


Me ilusiona pensar que yo, con sólo una sonrisa, pueda algún día iluminar la vida de otra persona. Aunque sólo sea por eso, merece la pena sonreir.

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