Creo que laboralmente, no se si la tuve, pero en el caso en que así fuese, pienso firmemente que la he perdido por el camino. ¿El motivo? No lo sé.
Quizá es que soy demasiado vago.
O demasiado perezoso.
O poco innovador.
O nada ambicioso.
O simplemente vivo cansado de todo y de nada. En este aspecto estoy apático (para variar).
Pero esto no es grave. Esta noche le restaré importancia porque mañana tendré otra oportunidad. Mañana puede ser el día o un día más.
domingo, 17 de abril de 2011
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