
Como manda la tradición, en toda familia cristiana que se precie debe haber un Belén por Navidad.
En mi casa nunca lo hubo, ni lo hay, pero hay muchas otras formas de montar la marimorena sin la necesidad de llenar la casa de musgo, serrín, papel de plata y figuritas descascarilladas.
Como dice el refranero español: "a buen entendedor pocas palabras bastan". Pues eso, que cada cual lo interprete como buenamente pueda o quiera.
Sin otro parecer me despido hasta otra ocasión en la que esté más motivado.
FELIZ NAVIDAD... a todos.

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